Agendemos la Misa de Marzo

Agendemos la Misa de Marzo
Como siempre, en la PArroquia San Francusco

sábado, 28 de noviembre de 2009

YO PELEO, TU PELEAS, EL PELEA...NOSOTROS NOS AMAMOS

En la cordillera saqué esta foto de un amenazante cielo, en una tarde de verano que presagiaba tormenta. No correspondía a la temporada ni a lo que esperaba. Pero ocurrió. ¡Gracias a Dios, luego salió el sol!
A veces nuestro cielo en el Grupo de Oración, en nuestras organizaciones, amenaza tormenta. ¡Muchas veces todo parte por una pequeña desavenencia, que se transforma en una batalla campal!
Oremos para que la Unidad esté siempre como MI PRIORIDAD.
Leamos este interesante artículo extraído de la revista Nuevo Pentecostés, Nº 53:

DECLARACION DE LA UNIDAD
Un mensaje en Pittsburg

Mons. Josef MALAGRECA

Me han pedido que les hable de una cosa que se llama: DECLARACIÓN DE LA UNIDAD. Yo no sé si ustedes lo saben, pero los americanos carismáticos han tenido unos choques fortísimos... ¡entre los carismáticos! ¡Dios mío! Una cosa que nunca pasa sólo entre nosotros, ¿verdad? Es un problema en todos los sitios, en la Iglesia, no solamente en la Renovación. Los cristianos tendemos a pelear...; y a veces las peleas son fuertes! Yo conozco carismáticos que no se hablan el uno al otro... Les voy a dar un testimonio.

Hace diez años yo tuve un problema con un predicador en Nueva York, muchos lo conocen, se llama Ismael Díaz Tirado. Le llamé por teléfono y le dije: "Mira, me dicen que dijiste esto y esto y esto... Y explotó y explotamos los dos juntos... Yo le dije: "Mira, si vas a seguir haciendo estas cosas, no puedes predicar en mi Diócesis" "Ah, pues no me importa, me voy a otro sitio..." Entonces nos quedamos peleados durante diez años; a él se le olvidó lo que dijo y a mí lo que dije yo. Pero no nos hablábamos... Hace dos semanas que otro hermano carismático me dijo: "Mire, P. Malagreca, ¿por qué no se reconcilia con Díaz Tirado?" Y en mi corazón dije: "Sí, claro, ¿por qué no?" Entonces, lo trajo a casa, nos pusimos a hablar bastante y a orar juntos... y nos reconciliamos. Y me siento muy bien. Es algo muy importante para nosotros, reconciliarnos el uno con el otro.

Por eso, al terminar este milenio, el Espíritu Santo está trabajando con fuerza para realizar la unidad, y en particular, realizar la unidad entre nosotros, carismáticos. Los americanos sintieron eso y convocaron una reunión de líderes carismáticos de distintas ramas de la Renovación; también de algunas comunidades alejadas..., tuvieron lo que llamaron "tres días de discernimiento de unidad".

Y después de tres días de dejar hablar al Espíritu Santo, llegaron a componer una "DECLARACION DE LA UNIDAD", que les quiero leer.

"Para realizar esta llamada de llevar esta gracia de Pentecostés a la vida de todos a los que Dios nos envía, nosotros nos comprometemos de nuevo a hacer nuestra la oración de Jesús por la unidad: "QUE TODOS SEAN UNO". y haremos esto mediante tres cosas:

1. Responderemos a una llamada de unidad más profunda con Jesús por la oración.

2. Trabajaremos por la unidad en todas nuestras relaciones, a través del arrepentimiento, la reconciliación y la amistad.

3. Haremos crecer la unidad con la Iglesia, por nuestra fidelidad y obediencia al Santo Padre, en particular a su plan pastoral para el Tercer Milenio y al Magisterio de la Iglesia.

En este compromiso nos encomendamos a María nuestra Madre, invocamos su intercesión y la de todos los santos, para que nos ayude a mantenernos fieles a esta llamada."

Muy lindo, ¿no? Yo quiero comentarlo trozo a trozo, porque en este Congreso les vamos a pedir una decisión a ustedes. Van a recoger todas las firmas y van a llevarlas en el Ofertorio de la Misa de clausura, mañana, si se sienten movidos por el Espíritu Santo a comprometerse a esta Declaración para la Unidad en la Renovación Carismática. Vamos a tratar de entenderla para poderla firmar.

"Para realizar nuestra llamada a llevar esta gracia de Pentecostés a la vida de todos aquellos a quienes Dios nos envía, nosotros nos comprometemos de nuevo a hacer nuestra la oración de Jesús por la unidad: "QUE TODOS SEAN UNO".

¿QUÉ QUIERE DECIR? Tú y yo, como carismáticos, hemos saboreado el poder de Pentecostés, la fuerza del Espíritu Santo, hemos gustado el poder que viene de lo alto, y tenemos un deseo: ¡llevar esta gracia a la Iglesia entera! iAmen! Nos sentimos impulsados por el Espíritu Santo, a hacer saber a nuestros hermanos católicos y al mundo entero que Jesús está vivo y les llena de su poder ¡Abrid el corazón a su poder!

Sabemos que esta Renovación no es solamente que "yo reciba poder", sino que "yo ayude a otros a actuar bajo el poder del Espíritu Santo", y queremos llevar este poder a los demás.

Pero existen algunos obstáculos a esa evangelización. Y el obstáculo número uno es LA DIVISI6N . Cuando estamos divididos, la gente que nos escucha dice: "Mira, no se están hablando y 'Ven, Espíritu Santo'..., ¡mira cómo se están peleando!" ¿recuerdan que Jesús nos dijo: "En esto conocerán que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros"?

Entonces, para poder realizar nuestra misión de llevar Pentecostés a la gente, tenemos que comprometernos a buscar la unidad, el uno con el otro, ¡por el Evangelio! ¡para Jesús! Así podremos hacer nuestra tarea de evangelizar, porque si estamos divididos nosotros, ¡debilitamos la acción del Espíritu Santo!

Esto se aplica a todo, porque yo sé que en tu Parroquia el coro está peleado con el Grupo, que el Grupo de Oración está peleado con los Cursillistas, que los líderes de la Renovación de esta Parroquia no hablan con los de la Parroquia de al lado porque hicieron el Retiro el mismo día, porque este Grupo está enojado con el otro Grupo porque no han venido a ayudar a la Vigilia... ¡Hay tantas peleas!... ¡Son absurdas tantas peleas ridículas!... Nosotros tenemos que comprometernos a acabar con esas peleas y vivir la unidad con Jesús.

Si empezáramos a contar algunas de las peleas americanas... ¡es increíble! No hay ningún carismático en ningún Grupo que haya escapado al problema de las divisiones. Pero ahora, en los últimos tres años de la Década de este Milenio, queremos comprometernos a buscar la meta: "QUE TODOS SEAN UNO".

Mediante TRES cosas. La Declaración indica que hay tres cosas que tenemos que hacer para poder realizar la UNIDAD:

PRIMER COMPROMISO

1. Responderemos una llamada de unidad más profunda con Jesús POR LA ORACIÓN".

Usted y yo, por ser carismáticos, sabemos que no hay nada que podamos hacer nosotros, es el Espíritu Santo quien lo realiza. Sabemos, porque es parte de nuestra alma carismática, que no somos nosotros quienes evangelizamos, no somos nosotros quienes llevamos la Palabra, no somos nosotros los que sanan, sino que ¡es Jesús quien lo hace! ¡Amén! y por eso, recurrimos constantemente a la oración, para que en la oración el Espíritu Santo actúe! Cada uno en particular tampoco tiene ninguna unidad, no hay ninguna paz, ninguna reconciliación, no hay ninguna comprensión de hermanos, el uno con el otro, si no fuera por el Espíritu Santo. Entonces, vamos a comprometernos a orar por la unidad.

Esta es la primera parte de este compromiso; ahora les voy a confiar un secreto: desafortunadamente, cada vez que yo oro al Espíritu Santo por la unidad, me dice a mí que tengo que cambiar. Si uno ora sinceramente, sinceramente, por la unidad, uno se da cuenta de que es uno mismo el primero que tiene que cambiar. ¡Aún los sacerdotes tenemos que cambiar un poco y arrepentirnos un poco, porque el Espíritu Santo, cuando uno le ora, le toca en el corazón a uno! ¡Amen! Estén preparados, estén preparados. Yo conozco mucha gente que dice: "yo le voy a pedir al Señor que cambie a Fulano, que cambie a Mengano... Uno comienza a orar pidiendo que Fulano cambie y el Señor dice: "Ah, pero eres tú el que tienes que cambiar"

SEGUNDO COMPROMISO:

2. Trabajar por la unidad en todas nuestras relaciones, a través del arrepentimiento, la reconciliación y la amistad.

Vamos a ver las tres palabras. Son palabras muy cristianas que encontramos en la Biblia. "ARREPENTIMIENTO", ya nos dimos cuenta que muchos de los mensajes de anoche fueron sobre el arrepentimiento de pecados pasados para poder avanzar; en particular, si queremos buscar la unidad entre nosotros, tenemos que arrepentirnos, especialmente de tener la lengua algo suelta..., aquí hay muchas lenguas sueltas... Tenemos temperamentos latinos y tenemos opiniones..., y nos enojamos tan fácilmente..., y decimos tantas cosas... y eso requiere arrepentimiento; requiere un compromiso de admitir nuestras faltas para realizar lo que quiere Jesús, admitir lo que hemos hecho y pedir perdón por nuestros pecados.

Porque, hermano, es peor quedarse en pecado que pecar. Es terrible, yo soy sacerdote y no quiero que peque la gente, pero es peor cuando la gente peca y se queda ahí. Vamos a arrepentirnos de nuestros pecados, en particular de las heridas y las ofensas que hemos hecho contra los demás hermanos. Y si ustedes no lo saben ya, la llave para la unidad no es que el otro se arrepienta sino que yo me arrepienta.

La palabra "relaciones" es muy importante. Tenemos varias formas de relacionarnos en nuestra Renovación; ocurre que, al recibir la Efusión del Espíritu Santo, el Señor nos ha dado muchos hermanos; personas con quienes orar cada semana en el Grupo de Oración y también hay líderes con quienes se comparte a nivel diocesano, y también hay otras relaciones. Yo ahora vengo a Pittsburg y veo a un montón de hermanos de otros lugares que yo conozco muy bien, porque el Señor nos ha relacionado unos con otros, en su línea de trabajo. El compromiso es buscar en nuestras relaciones el arrepentimiento, la reconciliación y la amistad.

La "RECONCILIACIÓN", hacerse amigos, derribar las barreras que nos dividen, volver a hacerse amigos después de estar divididos... La reconciliación es la obra suprema de Jesús. San Pablo dice en 2ª Corintios, que "a eso vino Cristo, para reconciliarnos, y yo soy un embajador de esa reconciliación". Que ustedes sean también mensajeros de la reconciliación de Jesús. Jesús con su cruz reconcilió el cielo y la tierra, Dios con el hombre, y el alejado con el cercano, y cuando uno entra en reconciliación uno está cumpliendo el primer deseo del Corazón de Jesús, "que todos sean UNO". ¿Estás preparado a comprometerte, a buscar la reconciliación donde falta? ¿Están comprometidos? ¡Amén, yo también, gloria a Dios!

Y "AMISTAD", ¡qué linda palabra! Somos amigos de Jesús y amigos unos de otros. ¡Yo aprecio tanto las amistades que el Señor me ha dado en esta bendita Renovación! ¿Conocen ese salmo? , el Salmo 16, donde se dice: "Tú me has dado muchos amigos en la tierra de los vivos"; así lo siento, tengo amigos por todos lados que trabajan conmigo bajo el poder del Espíritu Santo y cuánto he compartido en oración, en predicaciones, en charlas, en vigilias, en Retiros, en tareas, en programas pastorales... con tantos hermanos diferentes, jóvenes y viejos, mujeres y hombres...
¡Tenemos muchos amigos! Y el Señor nos ha dado estos amigos para combatir las malas amistades del mundo. Ustedes que antes vivían en una vida bien terrible, antes de venir a la Renovación, ¿se acuerdan de los malos amigos que entonces tenían, que les llevaban por los bares y las fiestas... y todas esas cosas? Hay muchas malas amistades ahí afuera que quieren llevarte a hacer cosas que al Señor no le agradan. Y ahora mismo mira la cantidad de hermanos que tienes que quieren llevarte a Jesús y quieren llevarte al Grupo de Oración... Vamos a darle las gracias al Señor por habernos dado tantos amigos y vamos a comprometernos a cultivar la amistad entre nosotros. ¡Amen! Para realizar esta llamada de llevar esta gracia de Pentecostés, a la vida de todos a los que el Señor nos envía, nos comprometemos de nuevo a hacer nuestra la oración de Jesús por la unidad, "QUE TODOS SEAN UNO".

Y TERCER COMPROMISO:

3. Promoveremos la unidad con la Iglesia, por la fidelidad y la obediencia al Santo Padre, en particular a su plan pastoral para el Tercer Milenio y al Magisterio de la Iglesia.

Esta es la Renovación Carismática Católica. Los líderes de la Renovación reunidos en esta Asamblea, se dieron cuenta de que tenemos un vínculo de unidad muy profundo, como carismáticos, porque somos miembros de la Iglesia Católica, romana, apostólica, de Jesús. Y que es importantísimo en la cuestión de la unidad que nosotros seamos hijos obedientes de la Iglesia. Y yo conozco muchos por ahí muchos católicos protestantes! Yo no sé si eso existe en otros sitios, pero tenemos en Brooklyn gente que se ha ido de la Iglesia, han formado su propia Iglesia y la llaman la Iglesia Católica Renovada! Eso es una tontería... ¡Uno no puede separarse de la unidad católica y llamarse católico siempre!

"Sí, yo soy católico, pero no creo en el Papa, no creo en los Sacramentos, no creo en la Virgen. Si no quieren ser católicos que no sean católicos, pero si quieren ser católicos ¡hay que ser católico de veras!

Y en particular, ser católico conlleva consigo un compromiso a ser sumisos al Santo Padre y al Magisterio de la Iglesia. Vamos a examinar primeramente al Santo Padre y después al Magisterio. El Santo Padre en particular, en su Plan Pastoral. Ya están oyendo mucho en este Congreso, el Plan Pastoral del Papa que se llama "Tertio Millenio Adveniente". "La llegada del Tercer Milenio". El Papa escribió en el año 92 una carta con un plan al acercarse el año 2000, el nuevo milenio que empieza. Y la Renovación quiere comprometerse a ser uno con la Iglesia para realizar este Plan. No queremos separarnos de la Iglesia diciendo: "Ustedes allá hagan lo que quieran, nosotros haremos una cosa aparte", no, queremos estar en medio de la Iglesia, obedeciendo al Papa, realizando el plan que él tiene. Por esta razón se llama este Congreso: "JESUCRISTO ES EL MISMO AYER, HOY Y SIEMPRE", para prepararnos al Tercer Milenio del nacimiento de Jesús. E invitamos a todos los hermanos carismáticos católicos, al formar una parte esencial en la Iglesia, a trabajar con el Papa realizando esta obra.

Yo siempre he entendido que la Renovación Carismática no es como algo aparte de la Iglesia. La Iglesia tiene sus programas... Trabaja junto con la Iglesia haciendo lo que Jesús quiere para su Iglesia y Jesús quiere para su Iglesia el poder evangelizador. ¡Él quiere santidad de vida, Él quiere la fuerza del Espíritu Santo, y Él quiere unidad!

Y por eso, hay que obedecer al Magisterio. Obedecer al Magisterio supone dos cosas. Primeramente, claro, obedecer al Magisterio en cuanto a doctrina sana y pura. Tampoco la Renovación inventa nueva doctrina; la doctrina la sacamos de la Palabra de Dios y de la Iglesia católica y lo que nosotros enseñamos en nuestros Retiros, en nuestras Vigilias o en nuestros Seminarios no es una doctrina propia, nuestra, carismática, enseñamos la Verdad de Jesús y la Verdad de Jesús está en la Doctrina de la Iglesia, ¡nada más! Entonces, no vamos a inventar nuevas doctrinas, vamos a enseñar lo que el Magisterio de la Iglesia, los Obispos, el Papa, nos enseñan.

Y segundo, vamos a trabajar en obediencia a los pastores auténticos de nuestra Iglesia. Yo sé que a veces habrá algunos Grupos de Oración que hayan tenido un choque con el sacerdote de la parroquia; eso ocurre de vez en cuando, ¿se dan cuenta? y también, de vez en cuando, en una Diócesis, el Obispo no está muy a favor de la Renovación, pero mi experiencia es que muy a menudo los Obispos aprecian mucho la Renovación.

Ayer Mons. Checo leyó parte de la carta que el Comité de Obispos de la Renovación Carismática escribió para esta ocasión de los XXX años de la Renovación. Y uno ve cómo los Obispos de los EE.UU. bendicen la Renovación. ¿Por qué razón? Les tengo que decir que a pesar de todos los que se han ido (que se han ido muchos) ¡Se han quedado tantos siendo fieles!. y yo, viendo el liderazgo de la Renovación Carismática Católica en los EE. UU . reconozco a tantos hijos fieles de la Iglesia, y los Obispos lo ven también. Vamos a comprometernos, vamos a trabajar con nuestros Obispos para que la Iglesia avance en el poder del Espíritu Santo.

Entonces, si quieren unirse a nosotros, vamos a repartir copias y las firman, para que usted también se comprometan a la Declaración de la Unidad que vamos a llevarle al Señor mañana, en la Eucaristía de clausura.

Queriendo terminar con la ayuda de la Virgen María, la parte final de la Declaración dice:

"Nos encomendamos nosotros y encomendamos este compromiso a María nuestra Madre. Invocamos su intercesión y la de todos los santos para que nos ayuden a mantenernos fieles a esta llamada" .

Sí, Virgencita, te pedimos que nos ayudes. Tú, siendo el modelo de la unidad, de la fe, del amor, de la docilidad, de la paz, ayúdanos a mantenernos fieles a la llamada de Jesús. AMÉN.

(Nuevo Pentecostés, n. 53)

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