sábado, 14 de mayo de 2011

LA EVANGELIZACIÓN. POR EL PADRE TOMAS FORREST

EVANGELIZACIÓN.

Si me preguntan por qué la Iglesia necesita esta Renovación, una de mis primeras contestaciones es: porque los cristianos de hoy son demasiado PASIVOS. Ahora, un cristiano pasivo no es un cristiano, es una contradicción de términos, porque cristiandad es Vida, es vida intensa y radical, es algo para vivir, es un oír la Verdad que nos viene del cielo, la Palabra que el Padre nos envió. Después, poniéndola en práctica, viviendo lo que nos revela esta Verdad, esta Palabra del Señor.

Pero nosotros dentro de la Iglesia, diciendo que creemos, tenemos una fe que Santiago dice que "está muerta": fe sin obras, fe sin acciones, fe que es "un decir", pero no "un hacer".

Y porque tantos cristianos dejan a otros las obras, los trabajos, la misión de la Iglesia, la Iglesia - en un sentido - está hoy en crisis. Lo que sucedió en los siglos atrás es que los dones y los ministerios de la Iglesia llegaron a ser un monopolio clerical, es decir, que todos los demás dejaron a los sacerdotes, a los misioneros, a las religiosas, la misión de la Iglesia.

Podemos recordar fácilmente esta época de no hace tantos años, cuando el único trabajo del laico era lo del monaguillo llevando el agua y el vino, y otro recogiendo la colecta, y en los EE.UU. trabajando en el bingo del miércoles. Y el sacerdote hacía todo en la Iglesia. Los laicos recogieron la colecta, sí, pero el párroco lo contó!..

Así, el laico en nuestro vocabulario, llegó a ser PASIVO. Usamos expresiones como éstas: "Oír Misa". Ya uno está cansado y se salió de la Misa diciendo: "La Misa no me hace nada". ¿La Misa no me hace nada? ¿Qué haces tú por la Misa? ¿Cómo contribuyes tú a esta alabanza del pueblo, a esta voz del pueblo glorificando al Señor?

Otra expresión indicando esta pasividad: "Recibir los Sacramentos". Recibir, "no vivir". ¡Recibir! Ir a recibir el perdón, pero ¿perdonar yo? ¡No!. Los Sacramentos son una Vida y tienen un mensaje hasta de justicia, indicándonos cómo debemos vivir.

Hay otra expresión que suena como tan piadosa, pero ¿de veras creen? Expresa algo que no puede ser un error más grande. La expresión: " Resignarme a la voluntad de Dios". ¡"Resignarme!", como si fuera una voluntad malísima! Dios desea para mí bendiciones que no puedo ni imaginar. La voluntad de Dios para mí es mejor que mi misma voluntad para mi propia vida. No debemos "resignarnos", debemos abandonarnos a la alegría, al gozo, a la apertura de la voluntad de Dios para nuestra vida. Quiere indicar estas expresiones una actitud que no debe ser la nuestra en la Iglesia, llegando a ser tan pasivos.

¿Qué quiere decir SER CRISTIANO? Discípulo de Cristo, su seguidor. Él no se escapó, tuvo que producir para nosotros una vida en abundancia y nosotros mismos tenemos que producirla cada uno, cada uno. "Tú, no él y ella, ¡tú! Escuchad: "¡TU!". No puedes escapar a la palabra "TU". Recoge la palabra "TU". Tú tienes que producir "fruto en abundancia, fruto que perdure". Esta es la obra y la misión que tú recibiste de Dios.

Pero se llegó a esta situación: la única actividad de muchos dentro de la Iglesia era el criticar. "¿Por qué no estará más abierto este sacerdote?". "Esto no anda", "éste es un bebedor"; "este sacristán...".

Nosotros quejándonos porque otros no están trabajando bien en la Iglesia, pero ¡nosotros somos Iglesia! Lo decimos siempre, pero no estoy seguro de que hayamos llegado a entender lo que quiere decir. Somos la Iglesia y criticamos la Iglesia... Si criticamos a la Iglesia que somos, ¿por qué no empezamos criticándonos a nosotros mismos? Evaluando el trabajo que nosotros estamos o no estamos haciendo. Y si nosotros vamos a coger este momento para analizar nuestra contribución a la Iglesia, nuestra manera de cumplir con nuestra misión como Iglesia, creo que el mejor tema para empezar a criticar es con la cuestión de la EVANGELIZACIÓN.

LA EVANGELIZACIÓN ES LA MISIÓN, el trabajo difícil y glorioso de proclamar la BUENA NOTICIA, la noticia que es Jesús. Continuar la obra que Jesucristo recibió como misión de su Padre, y antes de dejarnos nos la dio a nosotros, a nosotros, ¡a ti!

Jesucristo te dio a ti su misión. No es una misión que podamos dejar en esta época solamente a sacerdotes, misioneros y religiosos. Hoy día en la Iglesia hasta los padres se olvidan de su trabajo número uno: la evangelización de sus niños. Hoy el papá moderno teme hablar con sus hijos de las cosas de Dios. Y no hablando con sus hijos de "la Verdad que nos hace libres", dice a la vez que es un buen cristiano.

La BUENA NOTICIA es tan buena que no podemos dejarla para otros el anunciarla. Todo el mundo anuncia buenas noticias (Ejemplo de cómo lo anuncia el que le ha tocado la lotería!}

Nosotros decimos: "Sí, Cristo es Buena Noticia", y no hablamos de Él. ¿Tememos contar a otro que me tocó la lotería? ¿Me siento ofendido, criticable? ¡Es una buena noticia!

Pero esta Buena Noticia de Cristo es tan maravillosa que cada uno debe vivir su vida proclamándola. Y si lo hacemos, algo va a suceder en este mundo, algo va a cambiar. Pero si somos cristianos pasivos, el mundo va a seguir en su miseria, con su confusión, con su oscuridad, con su camino perdido, con sus pecados y lágrimas y tristezas y perdición.

Es la Buena Noticia del Reino que será predicada en todo el mundo para que todas las naciones la conozcan.

El PLAN DE DIOS, según su Palabra, ES QUE ESTA BUENA NOTICIA SEA PREDICADA A TODO El MUNDO, A TODAS LAS NACIONES, PARA QUE TODOS LA CONOZCAN, TODOS. ¿Esto Quiere decir Que tú puedes quedarte inactivo, pasivo, no proclamando la noticia ? Si tú estás seguro de que aún quedándote callado, toda la gente, todas las naciones (cada persona en casa, cada miembro de tu familia, cada persona de tu calle, de tu oficina, fábrica, escuela donde estudias, cada persona}, aunque tú estés callado, va a oír este Nombre, si tú estás seguro de ésto, tú puedes quedarte callado. Si en este mundo alguna persona que te necesita a ti, a tu boca para oír la Palabra que da Vida eterna, para oír el mensaje de salvación, si hay una persona según el plan de Dios que no va a oír el mensaje de Cristo quedándote callado, para mí tú has cometido el pecado de omisión más grande que hay.

Alguno va a decir: ¡qué exagerado! Leyendo el Evangelio noto algo extraordinario en cuanto a Cristo. Es tan compasivo, misericordioso, generoso, rápido en perdonar los pecados de comisión... A la prostituta: "Yo tampoco te condeno, no peques más"... Pero llega a los pecados de OMISION, los que no tienen suficiente fe, suficiente generosidad, suficiente caridad, los que no hacen las obras que tienen que hacer, con ellos Cristo es fortísimo. "Si tú no das un vaso de agua pedido en mi Nombre..." No es cuestión de un vaso de agua dado en su Nombre, sino es cuestión de dar el NOMBRE QUE SALVA. Tú tuviste la Buena Noticia, tú tuviste la Palabra de salvación, la solución única a los problemas y necesidades de este mundo y guardaste la Buena Noticia como secreto único. ¡Qué falta de caridad! ¡Qué pecado de omisión!.

Y hoy día, {no hablo de España, que no conozco tanto...) hoy día es más difícil que antes dejar el trabajo de evangelización solamente a sacerdotes, monjas y misioneros. ¿Por qué? Porque son muchos menos. Desde 1965 nosotros hemos perdido en mi Congregación de Redentoristas 2.000 miembros {estamos en el año 1979). En Puerto Rico, donde yo estaba trabajando, uno de cada tres. Cuando fui allí éramos 112, ahora hay 65 y hemos empezado a abandonar parroquias...

Pero hoy en nuestras escuelas católicas, el trabajo que ni las religiosas quieren, diciendo: "no soy capaz", es el trabajo de enseñar la religión. Las matemáticas, sí; la historia, sí; pero lo más difícil de conseguir es, en los colegios católicos, la persona que quiera proclamar la Buena Noticia, la sabiduría no humana, sino la que viene de Dios.

Los domingos vamos a la Iglesia y muchas veces la Buena Noticia que sale del púlpito, en vez de tener el sonido de "Buena Noticia" se parece a la Marcha Fúnebre de Aída o a la noticia de la III Guerra mundial.

Grita San Pablo: "¡Levántate, tú que duermes, y Cristo te alumbrará!". Muchas veces cuando el sacerdote predica, la noticia que recibe la gente en vez de levantar el ánimo, es como una pastilla para dormir. Menciono aquí también alguno de nuestros teólogos y biblistas modernos. Cuando Cristo anunció la Palabra, la gente dijo: Nadie habla como este hombre. Él habla con autoridad!.

Ahora, los teólogos y biblistas cogen la Palabra, la leen y dicen: "Aquí está escrito... pero no sabemos si Cristo lo dijo... no sabemos si... hay una opinión..., pero hay otra opinión..., pero mi opinión es..., hagan lo que quieran." Pero no proclaman la Palabra para que el cristiano moderno pueda oírla como la oyeron cuando salió de la boca de Cristo. Palabra con autoridad. Sólo es un gran "quizá...", "puede ser ...".

Cuando yo fui a Puerto Rico, me dieron un pueblo en la montaña, era un sector muy religioso. En esta época la Legión de María estaba haciendo maravillas y yo acudí, y en las reuniones de la Legión me dieron la "allocutio". Tuve que hablar, pero yo no sabía español. Me puse de pie y dije algo horrible, se levantó un agricultor sin educación, pero un santo de Dios, se puso a mi lado y con mucha caridad dijo: "lo que el padre quiere decir es...".

Ahora, en la Biblia, Dios habla. Dios dice lo que quiere decir. Y vienen algunos biblistas y teólogos y dicen: "Lo que Él quiere decir es.... No quiero decir que no necesitemos un estudio científico de la Biblia, no, pero cuando Dios diga la misma cosa ocho, diez y quince veces, y lo diga con tantas palabras, y lo dice claramente, es Palabra de Dios, y lo que ha dicho, ha dicho. Pero es difícil, me cuesta la vida, y por eso la interpreto, en vez de vivirla. Por eso digo que no es tan fácil como antes dejar la proclamación de la Palabra a los sacerdotes y religiosas...

Ahora, algunos escriben dudando hasta de la Resurrección física de Cristo. Hay una revista del mundo que se llama ."Lux Vitae", que escribió un artículo sobre la sábana santa, estudiándola científicamente, y terminó su artículo diciendo: Si estas pruebas siguen indicando que ésto es auténtica reliquia de Cristo, algunos de los teólogos modernos van a tener que cambiar sus conceptos acerca de la Resurrección física del Señor!. Lo dijo una revista del mundo en cuanto a la Resurrección; lo que quiere decir que la revista tiene más fe que algunos teólogos.

Todo esto quiere decir que el trabajo de asegurar que la Buena Noticia llegará a toda la gente, a todos los pueblos, a todas las naciones, no es trabajo del "otro", ES TU TRABAJO. Nosotros debemos actuar, cueste lo que cueste, para que esta Palabra llegue, y nosotros debemos también saber proclamar esta Palabra CON PODER.

Tres predicadores del Evangelio: JUAN BAUTISTA, PABLO y CRISTO. A éstos vamos a mencionar como ejemplo de los puntos que deseamos enfatizar.

Cuando JUAN BAUTISTA empezó a predicar la Palabra, los pueblos se vaciaron y las muchedumbres le siguieron al desierto.

Cuando PABLO proclamó la Palabra dice que el mundo entero fue su púlpito: reyes y cobradores escucharon; prisioneros experimentaron terremotos y pueblos enteros se levantaron.

Cuando JESUCRISTO proclamó la Palabra, la gente se asombró y dijo: "Nadie antes ha hablado como este hombre".

Con algo de este PODER, tú debes anunciar la BUENA NUEVA.

Ahora voy a darles consejos prácticos en cuanto a la manera de evangelizar CON PODER. CON PODER quiere decir: EFICAZMENTE. Algo sucede, la persona está convertida, transformada para vivir la nueva vida, se siente hijo de Dios por la proclamación del Evangelio.

Primer punto: TENER LA MENTALIDAD DE ELEGIDOS Y ENVIADOS.

Y esto es algo que hasta los sacerdotes están perdiendo, disculpándose..., temiendo hablar con poder. Pero ellos y vosotros también sois elegidos, enviados por Dios.

¿Cómo identifica el Evangelio al hombre que se llama JUAN? Lo identificó como "un hombre enviado por Dios".

¿Qué dijo Ananías a S. PABLO? "El Dios de nuestros padres te ha elegido". Te ha elegido.

Y ¿cómo se identificó CRISTO a Sí mismo? "El Padre me ha enviado".

¡Tú!, ¡Tú! - me encanta la palabra- tú, tú has sido elegido y tú estás enviado.

Y con esta mentalidad, con esta actitud de un elegido, de un enviado, tú vas a proclamar la Buena Noticia. Es esencial tener esta actitud. Y esta actitud te quita también la oportunidad de escaparte, como Jonás, que quiso escaparse. No puedes dejar la misión para que la hagan los otros. TÚ, fuiste elegido por Dios, Él te envía y tienes que ir, tienes que trabajar, tienes que obrar .

Segundo punto: HUMILDAD. ¡HUMILDAD!

JUAN. Sólo anunció a Jesús. Y si habló de él, dijo: "No soy digno de desatar sus sandalias". Si lo explicamos según la mentalidad de la época, esta expresión quiere decir: "No soy digno de ser su esclavo". Si habló de Jesús, dijo: "Viene Otro más grande...". Esta humildad es esencial para la evangelización.

PABLO, ¿cómo habló? "Voy a gloriarme sólo en mi debilidad. Así seré lleno de fuerza, gracias a Él". También dijo: "siembro, riego, pero Dios da la cosecha".

Y CRISTO viene y habla del Padre: "Todo lo que tengo viene de Él. Sólo quiero revelarles a mi Padre". Cristo es la prueba de la humildad de Dios. " Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón".

¿Sabéis lo que Pablo VI dijo en cuanto a la Renovación de la Iglesia? Dijo: "La renovación de la Iglesia depende de SU HUMILDAD" Dijo también: "Un cristiano orgulloso es una contradicción de términos. No puede ser cristiano y orgulloso, porque para ser cristiano tiene que aprender de Cristo". ¿Qué vas a aprender? MILDAD. Humildad es el espíritu y el testimonio de un cristiano.

Tercer punto: PREDICAR LA PALABRA.

NO tu palabra, NO tu idea. Podéis notar ya que en muchas enseñanzas y predicaciones, aún dentro de la Iglesia, están explicando meditación trascendental, sistemas de... y no la Palabra de Cristo, la Palabra que nos vino del cielo. ¿De qué nos habló JUAN? ¿De qué nos habló PABLO?

¿Cómo proclamar la Palabra?

  1. Esta es la Palabra de Dios.

2 Yo creo que es Palabra de Dios. Creo. Es dar testimonio de su fe de esta Palabra.

3 Vivo esta Palabra.

4 Esta Palabra es Vida en abundancia para mí.

5 y para ti también. Es el poder. La Palabra de Dios es PODER.

Así. No disculpándonos, no excusándonos, no profanándola.

El próximo punto: SER TESTIGO DE LA PALABRA.

Para que tengamos PODER en la proclamación de la Palabra, hay que ser testigo. No sólo Palabra como sonido de la voz. Es testimonio de que esta Palabra es la vida eterna.

JUAN fue al desierto proclamando la Palabra, vestido de piel de camello y comiendo saltamontes. No vive de las cosas de este mundo.

PABLO vino y fue posible para él decir: "Sed mis discípulos como yo lo soy de Cristo". Sí, si me imitan a mí, podéis estar imitándolo a Él.

CRISTO no predicó nada que no hiciera. Algunos dicen que la mejor manera de interpretar la Palabra de Dios es un estudio de la palabra griega. La palabra griega nos ayuda, no desprecio el estudio de la palabra griega, pero la mejor manera de interpretar la predicación de Cristo, es la vida de Jesús. Jesús dio la otra mejilla, bendijo a los que le estaban maldiciendo, trató bien a los que le maltrataron... LA VIDA DE JESÚS.

Ser testigos.- Fueron testigos. Dijo Jesús: "Seréis mis testigos".

JUAN lo fue frente a la mujer de Herodes. PABLO lo hizo frente a los romanos. JESÚS, JUAN, PABLO, fueron testigos con sus vidas. Y en este testimonio de sangre vemos uno de los secretos de su PODER. Debo ser fuerte en la proclamación de la Palabra.

El próximo punto: DEBEMOS DEPENDER DEL ESPÍRITU SANTO.

Este es el secreto que tenemos en esta misión especial. No hacer nada sin decir: "¡VEN, ESPIRITU SANTO!".

PABLO recibió este Espíritu cuando le impuso Ananías las manos. CRISTO recibió este Espíritu cuando fue bautizado en el Jordán. Y después salieron a la obra de evangelización.

Y nosotros necesitamos y debemos depender del Espíritu. Debemos de tener esta actitud explícita, no implícita. Esta mentalidad, este pensamiento mientras estemos actuando: "No puedo yo, úngeme, hazlo Tú Espíritu, poder de Dios en mí".

Jesucristo prometió enviarnos este Espíritu para que tengamos poder . "Esperad con fe, que vendrá desde arriba, dentro de pocos días, y tendréis poder para hablar de Mí".

¿De dónde viene el poder para hablar de Cristo? ¿De mi capacidad humana? ¿De mi capacidad intelectual? ¿De mi don de predicar, de escribir? NO. El Espíritu Santo nos da poder para hablar de Cristo.

Cuento rápidamente una experiencia de XX, un gran predicador pentecostal, miembro de la Comisión del Vaticano en cuanto a pentecostalismo e Iglesia Católica. Él fue a la Conferencia Mundial de Iglesias. Un Obispo le dijo: "David, hay algo que me sorprende. Ustedes los pentecostales proclaman la Palabra y algo sucede. La gente sale entusiasmada "Aleluya", "Gloria a Dios"... Nosotros predicamos la misma Palabra y nada pasa. ¿Cómo me explicas tú ésto?". David contestó: "Una vez estaba yo viviendo en Tejas. En Tejas matan a un becerro, lo parten por la mitad; uno compra la mitad, hace paquetes de carne y lo mete en la congeladora. Después, un día invitan a unos vecinos, sacan un rico pedazo, van a la parrilla en el jardín, la ponen sobre el fuego y después de un rato todo allí está lleno de un olor sabroso de esa carne rica, dando a todos una gran hambre". Después de explicar esto, dijo: "Ahora tú y yo tenemos la misma carne, la misma Palabra, la Palabra de Dios. El único problema es que ustedes tienen la Palabra todavía en su congelador, mientras que nosotros sobre el fuego del Espíritu Santo. Este fuego del Espíritu Santo tocando a la Palabra es lo que produce el olor rico que llena todo".

El próximo punto: VALOR. PROCLAMAR LA PALABRA CON VALOR.

JUAN dijo a Herodes: "Tú vives con la mujer de tu hermano".

PABLO dice a los judíos: "Vosotros habéis crucificado al Mesías".

JESUCRISTO dice a los fariseos: "Víboras, sepulturas blanqueadas llenas de huesos de muertos...

Estas palabras arrancan la cabeza de Juan, la cabeza de Pablo y crucifican a Jesús. Pero las amenazas no les quitó la voz.

Cuando comenzó la persecución de los primeros cristianos, cumpliendo la misión que Jesús les dejó, se reunieron (Hechos 4) y oraron. Y ¿qué fue su oración? ¿Fue su oración la que quizá sería la nuestra? "Señor, sálvame, no dejes a los soldados entrar aquí..." ¿Así orarían ellos? Leemos su oración en Hechos 4, y dicen: "Danos valor para proclamar tu Palabra sin miedo, haz tus prodigios, sana a los enfermos". Y salieron de esta casa para cumplir la misión y ellos también murieron.

Pero yo temo hablar de Jesús... "Quizá estos dos que trabajan conmigo en la oficina van a gritar, van a hablar de mí..." Por miedo a los pensamientos ya las palabras de los demás, tememos hablar de Dios. Esto es ya tan exagerado que aún en las casas propias y hasta en los conventos se puede hablar de todo menos de Jesús: del deporte, de la televisión, de cosas aún inmorales (Efe. 4 y 5) "de esas cosas ni mencionarlas entre vosotros... perversión sexual... Pero de eso ya podemos hablar. "De lo que queráis, menos de Él". Es el único miedo que tenemos. Oh Dios mío, con qué valor podemos hablar de los asuntos políticos, sin miedo alguno. El único miedo es hablar del Señor..., aún los sacerdotes, aún los padres con los hijos...

Tienen que PREPARARSE para la obra de la evangelización. Algunos en la Renovación dan una charla y dicen: "No voy a prepararla porque quiero dejar al Espíritu libre para hablar". Ellos creen que si abren la boca, si tienen la boca abierta baja el Espíritu Santo. Si el Espíritu desea usarte, Él puede empezarte a hablar de lo que Él quiera que digas un mes antes de la conferencia. Y puedes pasar un mes entregado al Espíritu Santo para que él pueda comunicar todo lo que quiere que digas. Y Él te habla mejor cuando tengas la boca callada que cuando tú tengas la boca abierta.

Otro punto es: PROCLAMARLA CON SEÑALES Y CON PRODIGIOS.

QUE SEAN CARISMÁTICOS, y QUE NO TEMAN SER CARISMÁTICOS. La Iglesia, y el mundo hoy necesita las señales y los prodigios. Cristo mismo necesitó las señales y los prodigios y dijo: "Si no creen en Mí, crean en las obras que hago". Y nos envió para hacer las mismas obras, "y obras aún más grandes". Necesitamos evangelistas que anden por encima del agua, que se lancen. ¿Qué hacemos proclamando la Palabra? Viene un vecino diciendo: "Voy a tener una operación". ¿Qué haces tú? "Voy a contarte mi operación..." y ya el pobre tiene dos problemas... y debes proclamar al vecino la Palabra, añadiendo la fe que mueve montañas, diciendo: "Vamos a orar por tí. No te preocupes por esta operación. Tú estás en manos de Dios. Cristo está contigo". Por eso, necesitamos hoy a los que puedan hacer las obras del Señor .

El último punto es: HABLAR POSITIVAMENTE.

Hablar alegremente. Opino que la alegría es el mandamiento de Dios más repetido en la Biblia. " Alegraos, regocijaos, gozaos, haced fiesta" .

Esa es la actitud nuestra al proclamar la Palabra. La Palabra es el Mesías, es el Señor. Nosotros somos hijos de la luz, nosotros somos hijos de Dios. Jesucristo ha resucitado. Jesucristo está aquí. Nos envía su Espíritu. Nos da vida nueva, vida en abundancia, su misma vida, la vida de Dios. Jesucristo está con el Padre preparándonos una mansión. Ninguna lotería puede darme una mansión así. Una mansión hecha y preparada para ti por el propio Hijo de Dios. Una mansión en la casa de Dios. ¡GLORIA A DIOS!

COMO ELEGIDOS y ENVIADOS, sal de la tierra, luz del mundo, lámparas brillando con la luz que es Cristo; una ciudad encima de la montaña, faro para todo el mundo. Esta es la misión: PASTORES DE LAS OVEJAS PERDIDAS. La ignorancia no salvará al mundo. Recuerda la parábola de Lázaro y el rico. La ignorancia no salva. LA PALABRA DE DIOS SALVA.

Algunos de aquí han sido elegidos para ser grandes evangelistas, dinamita para las montañas de paganismo y materialismo. Otros, elegidos para ser apóstoles... "edificando con estas piedras el Templo de Dios". Otros, son evangelistas para sus vecinos y sus familias. Pero cada uno tiene una misión. No podemos estar distraídos, no podemos fallar. La responsabilidad nuestra es que somos los que tienen la solución. Los sociólogos, no; los políticos, no. Nosotros tenemos la contestación en este mundo: la salvación ha llegado, por un plan maravilloso y misterioso de Dios y somos nosotros sus mensajeros.

Termino leyendo Is. 55: "Como descienden las lluvias y la nieve de los cielos y no vuelven allá sin que empapen la tierra, la fecunde y la haga germinar para que dé simiente para todos y pan para comer; así será mi Palabra, la que salga de mi boca, que no tornará a Mí de vacío, sin que haya realizado lo que me plugo y haya cumplido aquello a que la envié ".

Dios habló. Dios envió su Palabra. Esta Palabra no ha sido proclamada en vano. Realizará la obra designada. Producirá el fruto deseado: nuevos hijos e hijas para Dios. La Palabra no fallará. La única pregunta es que si nosotros seremos o no una parte de la proclamación de esa Palabra. ¡Qué honor, qué privilegio, qué aventura! Gritando desde las azoteas la BUENA NOTICIA que se llama JESUCRISTO.

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