viernes, 11 de febrero de 2011

ORAR: ORACIÓN PERSONAL, DE ALABANZA Y EN LENGUAS

(Padre Matheus. de la India. Foto de archivo de evangelización en Los Angeles)

Tema 1: La oración personal.
Alabanza. Oración en lenguas.

NOTA: Para una persona que ha pasado por la experiencia de una nueva efusión del Espíritu, que le ha abierto a una vida cristiana más intensa, es importante que desde las primeras semanas se pongan las bases para que pueda perseverar y crecer en la gracia recibida. El primer punto es conseguir introducirse en la práctica diaria de la oración personal y mantener el entusiasmo de la entrega mediante la alabanza, para lo que ocupa un lugar importante la oración en lenguas

I. ORACION PERSONAL

Presentación personalizada de la experiencia de la comunidad:
- La efusión del Espíritu nos ha llevado a un ansia de alabar al Señor en todo momento.

- Son breves instantes en que a lo largo de la jornada nuestro espíritu se eleva hacia el Señor, y le decimos "Gloria a ti, Señor", "Gracias, Señor", etc.

- Dos momentos de la jornada han adquirido una especial significación: la primera hora de la mañana, con la alabanza para el nuevo día, la acción de gracias por todo lo que nos dará; y la última hora antes de acostarnos, pidiéndole perdón y agradeciéndole todo lo que nos ha dado.

- También la bendición de la mesa ha adquirido una nueva dimensión. En las familias es un brevísimo momento de oración comunitaria.

- Pero además de todo esto, hemos experimentado que nuestra entrega al Señor y a los demás no se mantiene si no dedicamos unos momentos especiales diarios a la oración.

¿Qué hacer en este momento de oración?

- Lo importante es estar unidos al Señor. Por lo tanto, no existen métodos fijos. Si hemos entrado en la oración, dejemos que el propio impulso del Espíritu nos lleve.

- Démosle mucha importancia a la alabanza, no nos quedemos pidiendo cosas al Señor. Pongamos nuestra mirada en él.

- Orar es escuchar a Dios

- Orar es ponerse ante Dios, mirarle y dejarse mirar.

• Orar es hablar a Dios como un amigo.

- Orar es salir de uno mismo.

- Algunas experiencias concretas que pueden ayudar en la oración:

. Utilizar algún salmo.
. leer las lecturas de la misa del día,
. cantar algún canto conocido
. empezar alabando a Dios
. ir presentando al Señor a cada una de las personas de la familia, comunidad, grupo, etc.

Si queremos hacer oración cada día

- Hemos de determinar de antemano a qué hora la haremos
- hemos de determinar cuánto tiempo vamos a hacer
- hemos de revisarnos de cuando en cuando sobre este punto.

Algunos escritos:

J. LAPLACE. La oración, búsqueda y encuentro, Marova, Madrid. 1978

A. BLOOM, Comenzar a orar. PPC, Madrid, 1980

M. QUOIST, Oraciones para rezar por la calle, Ed. Sígueme, Salamanca, 1981

J. ESQUERDA BIFET, Prisionero del Espíritu, Ed. Sígueme, Salamanca, 1978

KOINONIA, núm. 19, dedicado al tema de la Oración.

II. ALABANZA

Uno de los aspectos más importantes de la experiencia de la Renovación es el redescubrimiento de la alabanza.

Alabar a Dios es poner los ojos en él, sin fijarnos en nosotros. En la petición o en la acción de gracias, aún tenemos puesta nuestra atención en lo que nos pasa. En la alabanza nos dirigimos hacia Dios por lo que él es.

La alabanza supone un volcarse de todo nuestro ser hacia Dios. Por eso se expresa con las palabras, con el gesto, con el canto. Pero nada de esto puede expresar todo lo que es Dios. De ahí que la alabanza tienda hacia la "oración en lenguas" y hacia la adoración en silencio.

Para mantenernos en la alabanza es muy importante vivir entusiasmados y dar mucha importancia a la expresión. Frases como "Gloria al Señor", "Aleluya", ayudan a mantenerse en alabanza.

La alabanza no se encuentra sólo en los labios, sino que ha de brotar de lo más profundo del ser. Es toda la vida, nuestro comportamiento, el que ha de convertirse en una alabanza a Dios.

Hay que alabar a Dios en todo momento, aún en los momentos de dificultad y en que aparece algún problema grave.

La alabanza nos hace salir de nosotros mismos y purifica nuestra intención, haciéndonos más dóciles a la Palabra de Dios o a la aceptación de su voluntad.

La alabanza, en cuanto nos coloca en el abandono en la voluntad del Padre, es fuente de curación.

Algunos escritos:

J. M. MARTIN-MORENO, Alabaré a mi Señor, Ed. Paulinas, Madrid, 1982

M.R. CAROTHERS, El poder de la alabanza, Editorial Vida. Miami, 1977

III. ORACION EN LENGUAS

Es una de las cosas que pueden chocar más a los que se acercan a la experiencia de la Renovación. Por eso es importante tener ideas claras.

Es algo muy sencillo. Se trata de una forma de oración.

Normalmente oramos con la boca diciendo palabras, o bien oramos en silencio. Cuando oramos no todo son palabras o ideas, sino que también hay sentimientos y "algo" que no se puede expresar con palabra. La "oración en lenguas" es una mezcla de estos dos tipos de oración: por una parte se expresan con la boca unos sonidos o una melodía, por otra no se dice nada. Es un emitir sonidos sin decir palabras.

No es nada prodigioso o milagroso, todos lo podemos hacer. ?El niño, antes de aprender a hablar, ya lo hace; lo hace también el que da un grito de alegría, o el que improvisa una melodía porque está contento. La importancia está en utilizarlo como forma de oración.

Ayuda mucho a la oración, y sobre todo la forma de "canto en lenguas" ayuda a la oración comunitaria.

Uno debe mantenerse siempre dueño de su forma de orar y debe procurar estar unido a los demás, sin molestados con gritos o cantando fuera de tono.

Esta forma de oración se empleaba mucho en la Iglesia primitiva, como atestigua san Pablo en la primera carta a los Corintios (1 Co 12 y 14). Luego se ha ido manteniendo de una forma u otra en la vida de la Iglesia. Es lo que san Agustín llamaba el "canto de júbilo", san Francisco el “arrullo", santa Teresa la "algarabía", san Ignacio la "locuela”... El alargar las vocales en el canto gregoriano no es más que restos de esta forma de oración.

A principios de siglo, cuando empezó el movimiento Pentecostal, y aún ahora algunas personas, creen que se trata de hablar en una lengua no aprendida. Aun sin negar la posibilidad de tal milagro, ha de quedar muy claro que no se trata de esto cuando se utiliza en los grupos de "oración en lenguas".

Algunos escritos:

R. PUIGDOLLERS, ¿Qué es la oración en lenguas?, en "Koinonia", núm. 5, pp. 11-13

F. BENOIT, Significado espiritual de la oración en lenguas. en “Koinonia", núm. 8. pp. 8-10

J.M. MARTIN-MORENO, La oración en lenguas: carisma de alabanza, cap 10 de "Alabaré a mi Señor", pp. 85-93.

L. J. SUENENS, Orar y hablar en lenguas, en" ¿Un nuevo Pentecostés?", DDB, Bilbao, 1975, pp. 102-107
(Fuente: siervoscas.com)

1 comentario:

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